Hace más de una década que voy a cortarme el pelo con el mismo peluquero. Él esta ubicado en mi ciudad natal, así que cuando puedo o me doy tiempo vengo con él a que me corte el pelo. En esta tarde me acordé que necesitaba ya un buen corte. Me hice tiempo y aquí estoy, sentado esperando en la fila dentro de su local.
Hay una madre con sus dos hijos antes que yo. También esta junto a mi un señor en sus cincuenta hojeando una revista Alarma. Él también esta en la fila. En la radio se sintoniza la Ke Buena y Los Tucanes de Tijuana interpretan Amor Platónico.
En lo que le toca el turno a uno, puede también hojear la revista Insólito o leer quién es la última artista de televisión que esta embarazada en la TV Notas.
Todo es igual desde entonces.
Quizá muy pocas cosas hayan cambiado en realidad. El piso ligeramente más desgastado. Los colores en las paredes se han ido desvaneciendo al punto en que ya no sabes cuál color era el original.
Después de estos años ¿Por qué sigo regresando aquí?
He buscado nuevas personas que corten el pelo “bien” (pongo la palabra bien entrecomillada pues sabemos que lo bien o lo mal es relativo). He llegado a ir a locales de gays que cobran ¡hasta 7 veces más caro! que mi peluquero pero a fin de cuentas me hacen el mismo corte de pelo.
Por cierto, nunca me he preocupado por preguntarle a mi peluquero su nombre. ¿Soy un mal cliente? Además, afuera de su local no hay un solo letrero que diga el nombre de la peluquería. A estas alturas no importa el nombre pues el dueño tiene a su clientela más que afianzada.
Desde entonces quien corta el pelo luce exactamente igual: pantalón khaki, mocasines negros, camisa arremangada y su corte de pelo idéntico, es decir, peinado hacia atrás y las mismas enormes gafas.
¿Cómo se llama el peluquero?
¿Debería preguntarle?
¿Por qué no ahorra un pequeño porcentaje de lo que gana y remodela su peluquería?
¿Por qué no busca un nombre para su local?
No tiene sanitario. ¿Vivirá muy lejos de su casa para ir corriendo al baño?
¿Será casado?
¿Tendrá hijos que van a la universidad?
Hay muchas incógnitas que quizá solo se resolverán en diez años o más. O quizá nunca.
Por lo pronto ya me toca mi turno a ritmo de 3ball que salpica la envejecida radio del lugar.
Y ustedes ¿qué tanto conocen a su peluquero?
Imagen: Tamago Studio.

ES QUE ERES UN NINO FRESA. OYE Y QUE RARO QUE NO TE PREGUNTEN. PUES TU SIQUIERA DEBERIAS PREGUNTARLE EL NOMBRE O COMO LE DICES. LO MISMO DON. BUEN DIIA