Mis mejores momentos del 2017

Mi 2017 estuvo lleno de altibajos. No me puedo quejar. Tengo más cosas positivas por las cuales estoy agradecido que por las malas situaciones que sucedieron. En el primer trimestre del año mi vida dio un giro de 180º. Mi rutina cambió y me costó unas cuantas semanas en volver a reajustarme. Me concentré en trabajar más y encontré un nuevo trabajo. ¡un cuarto empleo! Tuve más tiempo para leer, para ejercitarme, y para relajarme. A continuación leerán todo lo bueno que me dejó el moribundo 2017.

Mejor Momento:

En este momento viene a mi mente el recuerdo de estar sentado en la terraza del piso 52 en el edificio Marina Bay en Singapur tomando un latte frío. Sé que suena pretencioso, pero miren nada más lo que mis ojos apreciaron desde ese lugar:

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Mejor Adquisición:

Este año me animé por actualizar mi teléfono y un par de semanas antes de que saliera el iPhone X, adquirí el iPhone 8 Plus. Al principio, y gracias a las estrategias de marketing, sentía como si me hubiera precipitado en mi compra, pero es que en realidad no me gusta la pestaña, o marco superior del modelo X. Han pasado dos meses de uso del teléfono, y veo que en realidad lo disfruto mucho, sobre todo por su cámara y velocidad de procesamiento. Si sienten que hablo como Apple fanboy, me declaro culpable.

Mejor Blog:

En el 2017 seguí leyendo mis blogs habituales y no encuentro uno para recomendarles que no les haya mencionado ya. ¿Qué leo? Leo el blog de la Pitchfork; los comics de The Joy of Tech; los consejos financieros del Pequeño Cerdo Capitalista, y sigo el tema de educación y tecnología por medio del lector de feeds llamado Feedly, el cual les recomiendo mucho en su versión gratuita.

Mejor Tuitero:

En este año, muchas personas hetero debemos reeducarnos y entender lo que se debe hacer de forma políticamente correcta, y cuando por varias décadas fuiste criado y moldeado con estereotipos hetero, es momento de hacer un alto y re-pensar nuestras conductas. Por esta razón, les recomiendo seguir la cuenta de Twitter @CosasHetero para revisar nuestro comportamiento social y mejorarlo. Si bien, la cuenta a algunos les puede parecer parodia, más bien, es una patada en la espinilla que siempre nos duele recibir.

Mejor Vlogger:

Pasé demasiadas horas viendo YouTube y descubrí canales como el de José Zuniga con su Teaching Men Fashion, o al gran Unknown Vlogs desde Londres, pero el que más regocijo visual me brindó fue el hábil MKBHD. El canal es de Marques Brownlee y es considerado por muchos como el mejor reseñador de tecnología. Ver sus videos en glorioso 4K es un regodeo para el geek interior. La televisión murió desde hace varios años, y YouTube me sigue pareciendo la mejor alternativa junto con Plex. Ahora sí, uno ve ‘lo que uno quiere’ cuando quiere.

Mejor Aplicación para iPad:

Definitivamente, desde que adquirí el iPhone 8 me olvidé del iPad. En realidad, de las pocas veces que usé el iPad fue para revisar Twitter o ver algún episodio de alguna serie de Primer Video. Sucede que cuando tienes un dispositivo con nueva capacidad de procesamiento, tus dispositivos anteriores te parecen lentos y viejos. Me conozco y sé que si adquiero un nuevo iPad será para hacer una actualización al iPad pro, al cual algunas personas lo consideran como un buen sustituto de la computadora de escritorio

Mejor Gadget:

El 2017 fue el mejor año para adquirir una televisión 4K ya que bajaron demasiado de precio. Si lo estás considerando, te recomiendo buscar la marca LG por el sistema operativo que los acompaña, en este caso es el WebOS 3.5. y es que navegar por una interfaz que de forma fácil se agradece mucho. Otro detalle que hay que considerar para disfrutar el formato es al menos conseguir una de 55” para poder disfrutar de todos sus pixeles. Ya pasarán otros cuatro años para que las pantallas OLED bajen a un precio más asequible.

Mejor Exposición:

De las cosas más ñoñas que disfruto hacer es visitar galerías, museos, y exposiciones. El 2017 pude ir a ver desde las más populares como la de Tim Burton en el museo Franz Meyer, o La Estrella Oscura de Andy Warhol en el JUMEX, fui a ver mamuts y dinosaurios al Museo de Historia Natural en Los Ángeles, la exposición que más disfruté fue la pequeña retrospectiva que le hicieron a Luis Nishizawa en el Museo del Pueblo de Guanajuato. Pude ver la obra con toda la calma del mundo y sin gente a mi alrededor o presión de algún tipo.

Mejor playera:

Ahora estoy pasando por la fase de adquirir playeras negras básicas, y no porque no me gusten las playeras, pero las que me gustan resultan ser playeras muy hypeadas y por lo mismo difícil de conseguir, desde la colaboración de Louis Vuitton con Supreme o las que diseñó Virgil Abloh para su marca Off White. Ya podré hacerlo el año siguiente cuando visite Nueva York. Aquí en México hay tiendas que venden dichos productos, pero todos son revendedores y lo precios son reventas y compras sólo lo que hay, no lo que tu quieres.

Mejor Programa de Radio:

En mi continua búsqueda por un programa de radio matutina, me mudé a YouTube. Sin embargo, para finalizar el año, decidí suscribirme al podcast de pago llamado Convoy dirigido por Olallo Rubio. Pronto descubrí que mi ciclo de atención se redujo al mínimo y constantemente me encuentro rotado entre aplicaciones y tareas de la casa o del trabajo. Si tienen alguna recomendación de programa matutino de radio, se los agradeceré mucho si me la hacen saber en los comentarios.

Mejor Red Social:

Sigo con Twitter e Instagram y la que más me atrae es el modelo de negocios que representa ésta última y ya, no quiero hacer perder su tiempo con tanta frivolidad.

Mejor Canción: 

No deja de gustarme el rap, y entre el disco completo de Kendrick Lamar, la canción que se convirtió en mi favorita y fue la de French Montana con Unforgettable, aunque también merecen mención especial Lil Uzi Vert con XO TOUR Llif3 y No Woman de Whitney para relajarme.

Mejor Podcast:

Como mencioné líneas arriba, dentro del servicio de podcasts Convoy, existe uno que se llama La Edad Media y es conducido por Rulo. Ahí entrevista a personajes cuya personalidad u obra me resulta atractiva como la de Juan Villoro, o la divertida charla con el autor Carlos Velázquez. Si bien, el servicio tiene un costo de $39 mensuales, pienso que bien lo valen.

Mejor Serie de TV:

Afortunadamente las buenas series de televisión han ido en crecimiento desde la gran Twin Peaks, pasando por Stranger Things, me quedo con Dark, por la trama, la temática y porque puedo decir que aprendí poquito alemán viendo la serie.

Mejor Película:

Me voy a arriesgar a decir que fue Baby Driver. Combina muchas cosas que me gustan y me recordó de cierta manera a Pulp Fiction de Tarantino o a Drive de Nicolas Winding. Combina buena música con acción y persecuciones en autos. ¿Se fijan en lo hetero que suena eso, qué le vamos a hacer?

Mejor Documental:

Hay en Netflix un documental llamado Los Punks y narra la escena del movimiento punk en Los Ángeles. Me recordó cuando tenía trece años y asistía a conciertos de Hardcore y Trash Metal junto con mi prima dos años mayor que yo. Se logra proyectar la filosofía del DIY o Hazlo Tú Mismo.

Mejor Concierto:

Por primera ocasión se llevó a cabo el Festival Latido en la ciudad de Silao y trajeron a Los Amigos Invisibles a quienes tenía más de diez años de querer ver en vivo y los disfruté mucho. Claro que disfruté mucho a Boys Noize en el Festival Corona, pero creo que nos influencian las diferentes circunstancias a nuestro alrededor y pude bailar de forma despreocupada con los panas venezolanos. Ojalá que el 2018 nos traiga más baile.

Mejor Libro:

Me animé a leer a Roberto Bolaño y fue una gran inversión de mi tiempo. Leí tanto Los Detectives Salvajes como 2666. De este último hubo un pasaje que me apachurró el corazón y fue el de las muertas de Juárez. La frase con la que arranca los detectives salvajes es la siguiente: “He sido cordialmente invitado a formar parte del realismo visceral. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así.” Para empezar, ¿qué es el realismo visceral? Desde ahí el magnífico escritor nos engancha en su novela y nos lleva por el camino de la aventura y persecución en una gran novela que a muchos les hará recordar sus años de juventud.

Mejor Viaje:

Nunca había imaginado que iba a conocer Singapur y en una tarde todo se decidió, en menos de cuatro horas ya había adquirido mi boleto de avión. Haber viajado a un lugar tan lejano para mí fue una experiencia única. Probé comida que ni sabía que existía y que en su mayoría de las veces me gustó. También fui a Los Ángeles por primera vez y aunque es un lugar con muchas atracciones siempre existe la posibilidad de volver, pero ¿Singapur? El país más rico de Asia es increíble con una visión de la corrupción muy artera. Ir de México fue como ir a un país de fantasía donde todo lo que te molesta de aquí, allá no existe y viceversa.

Ya me considero listo para el 2018 y sé que vendrá con muchas cosas buenas. Si ya llegaste hasta aquí, te deseo un año lleno de cosas positivas. ¡Salud!

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Lo importante es que tenemos salud

Un pueblo sin bibliotecas es como un cuerpo sin alma.

Estoy sentado en el Centro de Lectura José Rojas Garcidueñas de la ciudad de Salamanca Guanajuato. El lugar esta recién inaugurado y les quedó increíble. Quedé maravillado porque este es uno de los tipos de lugares que a mi me gustaría tener en mi universidad. Ojalá algún día logre llevar a cabo este sueño en la ciudad que me adoptó.

15509015985_7b7a8b7651_oEs el último día del año y no quise terminarlo sin antes agradecerle al mismo por todo lo que me regaló en estos 364 días que han pasado. Éste ha sido uno de los años más bonitos que pueda recordar. No cabe duda que las cosas conspiraron a mi  favor.

Terminé con tres trabajos: uno estable y los otros dos como freelancer. A principio se pudiera decir que no hice gran cosa pero no es así, vayamos por partes.

Mejor Momento:

Este año, las enfermedades volvieron a hacer de las suyas, afortunadamente no en mi, pero si en los seres queridos. Sin duda esto es inherente al ser humano y no existe forma alguna de evitarlo a menos que claro, estemos muertos. En el caso de mi suegro fue un tanto dramático ya que sufrió un ataque al miocardio bastante severo, y alegría fue saber que pudo haber burlado a la muerte, y que ahora la vida le da una segunda oportunidad.

Mejor Adquisición:

Pude hacerme de muchos gadgets este año, tales como iPads, Xbox, y varios otros dispositivos, pero hasta ahora, mi consentida es la Macbook Pro desde la cual estoy escribiendo este post. Según yo, desde que me había quedado sin mi portátil era menos productivo pues estaba atado al escritorio. Ahora que tengo la Macbook me doy cuenta que no escribí tanto en este blog pero espero que poco a poco pueda explotarla al máximo. Me gustaría producir unos cuantos programas de audio dedicados a la enseñanza de idiomas. No prometo nada, sólo que lo intentaré.

Mejor Blog:

Los sitios interesantes han ido desapareciendo ya que mantener este modelo de negocios es complicado debido a que requiere un ritmo de escritura bastante disciplinado y atractivo al público. Esto me recuerda a que este año comencé a ir a practicar meditación budista y al principio todo era serenidad en mi vida pero pronto comencé a faltar y terminé por dejar de ir. De igual forma, ahora en el mundo de los blogs, solo me dedico a leerlos en Feedly, y con pena les digo que el mejor blog se lo doy a sopitas.com ¡Ay!

Mejor Tuitero:

Llámenme superficial o lo que quieran pero encontré en tuiter al Viejo Paulino, y ¡cuántas carcajadas me ha sacado! Este año incluso dejé de escribir en twitter, quizá lo hice pensando que no hay mucho que compartir, o bien, que todo lo que uno escribe es sólo para presumir. ¿O me equivoco? Sólo leo mi cronología para saber qué esta sucediendo en mi entorno.

Mejor Canal de YouTube: 

Dejé de seguir a Chumel Torres porque decidió hacer una colaboración con Televisa para el mundial, y fui de los dudes que decidieron darle unfollow por considerarlo un vendido al sistema. Me dediqué a seguir nuevos canales como el de los comediantes John Oliver, o Conan, pero el canal que más disfruté fue el de Hypebeast. Me gusta su selección no solo de ropa o tenis, sino también de restaurantes, artistas y carros. Quizá viendo las cosas desde éste ángulo debería decir que en este año me volví un superficial. Aunque no lo creo totalmente, lo que sí debo decir es que me gustan mucho las cosas bien diseñadas y por cosas me refiero a casas, carros, muebles, electrodomésticos, ropa, zapatos, y electrónicos.

Mejor Aplicación Para iPad:

Sigo utilizando con mucha frecuencia apps como Feedly, y Wunderlist pero la que destacaría sería Evernote. Me gusta la sencillez con la que puedes tener ordenadas y sincronizadas tus notas sin tener que comprar algún procesador de textos adicional para el iPad.

Mejor Gadget:

Para no parecer que sólo hablo de productos Apple les voy a comentar que uno de los gadgets que más me sigue gustando es mi cafetera Nesspreso U. Tanto me ha gustado que ya me compré una para mi oficina, sólo que es el modelo Inissia. Tomar café es un mero pretexto para socializar. Socializar significa relajarse, desestresarse, hablar del día a día y la cafetera es culpable de que dichos momentos se sucedan.

Mejor Exposición:

Continuando con la tradición de despertar la curiosidad de la apreciación del arte moderno entre mis estudiantes, este año los llevé a la exposición de la colección FEMSA en el cervantino, y así pudimos disfrutar la obra de Gabriel Orozco y posteriormente discutirla en el salón de clases. Me quedé con ganas de ver la obra de la artista Yayoi Kusama en el Rufino Tamayo de la ciudad de México. Si fui, pero ya no alcancé boletos. También acudí a la exposición del ilustrador Dr. Alderete y me quedé con ganas de verlo en persona el día de la inauguración. Espero que el 2015 me sorprenda en la bienal de Venecia.

Mejor Playera:

Me compré una polo negra de los japoneses COMME des GARÇONS y sólo recibí críticas al respecto diciéndome que si trabajaba para algún establecimiento. Me la puse demasiadas veces pero no me importó. En cuanto pueda compraré más, ya que su diseño del corazón con ojitos me parece divertido aunque si es relativamente cara la marca.

Mejor Programa de Radio:

Sería injusto no hacer mención a lo que hacen Erick Elola y Almendra Hernández en su programa #AlyEl nombre bastante malo por cierto, pero es que escuchar noticias del narco estado en el que vivo no me ilusiona. Termino todo estresado y pensando que este país está maldito y que las cosas nunca se van a componer por tanta corrupción. Prefiero empezar con música mi día y dado que ya no tengo tanto tiempo para escuchar música nueva, #AlyEl son una de mis mejores opciones.

Mejor Red Social:

Nunca me he animado a usar Snapchat, no soy su target. Dejé de utilizar Foursquare por la tontería que cometieron al obligarte a usar Swarm. Se creó HeyHey a manera de ser el Twitter con voz. Me sigo quedando con Twitter como lo más divertido que puede existir.

Mejor Canción:

Mi año estuvo marcado por la canción Talking Backwards de Real Estate. Fue la canción que más escuché en mp3 y en vinilo y no fue de a gratis. La canción retrata a una persona que no se siente segura de lo que esta diciendo y más si se trata de hablar con una persona del sexo opuesto. Los seres humanos tenemos el don de la palabra pero en la mayoría de las ocasiones no sabemos cómo utilizarla de forma correcta. Nos ponemos el pie a nosotros mismos y nuestro mensaje no llega a nuestro interlocutor de la forma en que queríamos. Así me siento la mayor parte del tiempo.

Mejor Podcast:

Empecé a borrar podcasts de mi teléfono puesto que consumían preciado espacio. Comencé a utilizar TuneIn para seguir escuchando podcast. Ya no lo hice con la misma frecuencia, y un día descubrí uno nuevo que me pareció magníficamente producido. Se trata de Audio Smut. Sólo que hay un problema, el día que lo descubrí me di cuenta de que entraron en un receso el cual espero no sea tan largo.

Mejor Serie de TV:

Hubo varias series de TV que me llamaron la atención, por ejemplo: Fargo, True Detective de Matthew McConaughey, pero una que me enganchó de principio a fin fue la de Silicon Valley. Lo sé, es una serie ñoña, pero me encantó y ya estoy esperando para el 2015 la segunda temporada.

Mejor Película:

Si se la ando dando a Birdman de González Iñárritu. A pesar de que hubo algunas buenas como Guardianes de la Galaxia, Interestellar o El Hobbit. Sigo llendo al cine en pocas ocasiones y cuando lo hago, procuro gastar un poco más de dinero para estar cómodo y voy a las últimas funciones del día para que no haya tanta gente alrededor. ¡Me estoy convirtiendo en aquel viejito gruñón de mi infancia que no te devolvía las pelotas cuando las volabas a su casa!

Mejor Documental:

El canal PBS transmitió un documental dedicado a Jeff Koons y lo disfruté tanto que lo vi dos veces en una misma semana. Después me seguí con toda la serie que ofrece PBS pero el que me atrapó primero fue el de Koons, ahora una de mis ideas es poder ver su obra con mis propios ojos.

Mejor Concierto:

Lo cierto es que no se puede tener todo en la vida, y más aún, no se puede ir a todos los conciertos que nos gustaría vivir. Este año me perdí de Beck en el Corona Capital. Al final no fui porque no tuve ese amigo loco que te anima y te dice que lo acompañes. Lo que si disfruté mucho fue el Vive Latino porque vi a Fito Páez. Fito me gusta mucho y a pesar de haberlo visto en varias ocasiones no había podido verlo en un festival. Fui un ridículo y me puse a gritar todas las canciones como loco. No cabe duda, estaba disfrutando mi vida al máximo y más feliz no podía estar. Mi segundo mejor concierto fue el de Pantha du Prince & The Bell Laboratory en el Cervantino, fue una noche mágica y me pareció que viví un lindo sueño.

Mejor Libro:

Este año leí menos libros, leí solamente 13 y me había puesto la meta de leer 17. Leí en la tablet, en la computadora y en físico, los tres formatos me gustan mucho y creo que el más cómodo es la laptop que puedes poner sobre una mesa y usar tus manos en otra actividad. De los libros que más me acuerdo son el de Leonora, escrito por Elena Poniatowska, novela dedicada a Leonora Carrington. Leí un libro de poesía para niños en Inglés que se llama Where The Sidewalk Ends y me gustó mucho por su lenguaje tan simple y a la vez bello. Me voy a atrever a decir la salvajada de que mi libro favorito fue el Metales Pesados de Tryno Maldonado. Sus cuentos cortos hablan de personajes ruines con mala suerte. Por acá pueden encontrar la lista completa de los libros que leí en el año.

Mejor Viaje:

Regresé a Mazatlán. Fui porque di una conferencia en un congreso internacional. Al principio no disfrute tanto el viaje porque aún tenía que practicar para la plática, pero una vez que terminé disfruté mucho mi tiempo nadando en el mar. La vida si que es sabrosa en el mar y más cuando se trata de un viaje todo pagado.

Así acabo un año que me dio muchas satisfacciones y ya me encuentro ilusionado esperando el 2015 por que sé que me va a traer cosas bastante buenas.

El año en reversa

Paisaje serrano.

Paisaje serrano de Guanajuato.

El 2013 fue en realidad un gran año para mi. Voy a extrañarlo mucho porque fue tan bueno conmigo, así como un viejo amigo. Me propuse varios objetivos y pude cumplirlos todos. Quizá el ser realista ayuda mucho a la hora de fijarse metas.

Uno de los momentos imborrables fue cuando pude llevar a mi mamá a que conociera por vez primera el mar en su vida. También, me llevé a mi sobrino y a mis hermanas. Mi hermano hizo unas fotos maravillosas que dan celos a cualquiera que las mire. Aquí pueden ver esa entrada al respecto.

Otro acontecimiento importante fue el haber sido asignado como el nuevo coordinador del programa de idiomas en mi universidad. La verdad ha sido agotador y he aprendido varias lecciones en el camino, aunque no han sido siempre agradables. El tener un puesto de mucha responsabilidad aumenta no solo las horas de trabajo si no también los niveles de estrés. Desafortunada, o afortunadamente te das cuenta quiénes son tus verdaderos amigos y ves que ahora te bastan los dedos de una mano para contarlos.

Gracias a mi trabajo secundario pude mantener un estilo de vida que me permitió darme algunos lujos, aunque a costa de largas horas de trabajo por la tarde noche. Lo que no entiendo de la universidad pública donde trabajo es que te asignan una responsabilidad fuerte, pero el salario sigue siendo el mismo, argumentando que son tiempos de austeridad. Quizá ahora entiendo más el “pay with peanuts, and you’ll get monkeys.”

Ahora sí, aquí va mi lista de lo bueno que me dejó el 2013:

Mejor momento: Sin duda fueron varios, como ver la cara de sorpresa de mi madre cuando vio el mar por vez primera en su vida, pero yo me quedo con mi cara de alegría al ver a mi esposa saliendo del quirófano de su operación de riñón y saber que todo había salido bien. ¡Bendita sea la ciencia y el conocimiento que permite que los doctores salven vidas!

Mejor adquisición: A estas alturas me resulta dificil seguir trabajando con computadoras físicas y prefiero usar un iPad para todo lo que hago, cambié de un iPad 2 a un iPad mini y creo que el tamaño es ideal para casi hacer cualquier cosa. Sorprendente que nuestros gadgets cada vez los hagan más delgados y más inteligentes, mientras que los humanos somos cada vez más gordos y más estúpidos.

Mejor blog: A estas alturas del 2013 es difícil saber que alguien sigue escribiendo en un blog. Podríamos decir que están bien muertos. Yo por ejemplo, actualicé mucho menos el mío por el hecho de pensar que ya cada vez más están muy anticuados. Creo que lo sigo haciendo por mantener actualizados a mis amigos que estan fuera del país sobre las cosas que me pasan. Aún así, sigo leyendo sitios como Lifehacker.com que me hacen la vida más sencilla. Aunque los genios de Google hayan matado este año al gran Reader, ya nos acostumbramos al servicio de Feedly.

Mejor tuitero: Este año se va para @sallesino y es que este muchacho poseé un humor tan mordaz, y ácido que cada una de las joyas que plasma terminan convirtiéndose en ilustraciones divertidas en cinismoilustrado.com

Mejor canal de YouTube: Recuerdo que todos los lunes, cuando regresaba a casa del trabajo y me alistaba para la cena, ya me estaba esperando un nuevo epidosio del Pulso de la República, conducido por @ChumelTorres y su mordáz crítica a los políticos mexicanos y a las noticias nacionales e internacionales que me hicieron carcajearme en repetidas ocasiones.

Mejor aplicación para iPad: Wunderlist es maravillosa. Te sirve para realizar listas de lo que quieras y junto con su sincronización en la nube hacen de Wunderlist una aplicación esencial en tu vida. Este año me sacó de muchos apuros en cuanto al seguimiento a detalle de varios proyectos.

Mejor gadget: Este año me tocó hacer la actualización al iPhone 5S que si bien, es un buen teléfono, me quedo con mi bocina portatil SoundLink Mini de Bose. Gracias a ella, la música se disfruta de forma increíble en cualquier lado, y sin cables.

Mejor exposición: Pude ver, aunque fueran unas pocas y viejas piezas de Ariel Guzik en mi ciudad. Con motivo del Cervantino, armaron una colectiva con varios artistas actuales en la Alhóndiga de Granaditas y pude llevar a un grupo de estudiantes a que estuvieran en contacto con la obra de diferentes artistas.

Mejor playera: Si bien, mi consumo de playeras sigue a la baja, no puedo dejar de recomendar los trabajos realizados por el estudio Sr.Mutante. No cabe duda que todo pinta para que el 2014 sea un buen año para ellos por la calidad de sus diseños.

Mejor programa de radio: Este año se despidieron dos programas de radio que me gustaban mucho: El Fin del Mundo en Reactor, conducido por Rulo, y Buenos Días Santa Fe en el cual Leonora Milán y El Baxter hacían que el ejercicio de levantarse de la cama fuera más ligero. Ahora sigo por las mañanas El Resplandor en Ibero 90.9 pero lo hice por la inercia cuando terminó el programa BDSF. El programa me gusta parcialmente y ojalá el 2014 traiga un excelente programa de radio matutino.

Mejor red social: Me gustó mucho la idea de Vine, incluso llegué a realizar un par de tonterias. La mayoría de las personas lo usamos para contar chistes rápidos. Fue tan popular la idea en tan poco tiempo, que Instagram se quizo subir al mismo tren ofreciendo la posibilidad de crear videos de 15 segundos de duración. Aún así no pudo destronar a Vine, que sinceramente no le veo mucho futuro.

Mejor canción: Fuí de las personas que escuchó DEMASIADAS veces la canción Get Lucky de Daft Punk, también me gustó New Slaves de Kanye West, y en cuanto a gusto culpable debo declarar que compré Happy de Pharrell Williams.

Mejor podcast: Este año reí en más de una ocasión con El Podcats dirigido por @plaqueta y @gonzalopolis. Algunas de sus ocurrencias son divertidas, aunque en ocasiones cansan pues la improvisación no se les da del todo bien.

Mejor serie de TV: El 2013 fue el año de Breaking Bad. Sin lugar a dudas, es la serie de televisión más exitosa de todos los tiempos. Su gran final no decepcionó como lo hizo en su momento Lost. Si aún no la ves, corre a Netflix y muérdete las uñas de lo emocionante que es el personaje del señor White.

Mejor película: No soy ni pretendo ser crítico de cine, solo les comento que la película que más me entretuvo en el año fue Gravity de Alfonso Cuarón. Recuerdo haber ido a una sala VIP de cinépolis y la experiencia fue inolvidable. Aún me acuerdo las pocas palomitas que me comí y las veces que estuve sentado al borde del sillón por ver querer saber qué sucedia en la siguiente escena.

Mejor documental: Espera, ¿Vi algún documental este año?

Mejor concierto: Pude ir a varios conciertos, y la decisión me resulta difícil, pero creo que el mejor concierto en vivo fue el de Goran Bregovic en la Alhóndiga de Granaditas. El marco en el que se dio todo el evento fue fantástico. La lluvia, en vez de arruinar la experiencia, la maximizó en todo su esplendor.

Mejor libro: Este 2013 me quedo con Las Venas Abiertas de Eduardo Galeano. Creo que sería un buen libro de historia en la secundaria o en la preparatoria. Ahora entiendo por qué Hugo Chávez se lo regaló a Obama. Por acá pueden encontrar la lista completa de los libros que leí en el año.

Mejor viaje: Pude ir en dos ocasiones a la playa, incluso conocer una nueva. Fui al DF y a Guadalajara a la Feria del Libro, sin embargo me quedé con ganas de más. Ojalá que el 2014 sea generoso en cuanto a viajes y pueda nuevamente salir al extranjero. Ya me hace falta. Quiero ir a Francia y ojalá pronto les este contando al respecto.

Y a ustedes ¿qué tal los trató el 2013? Les deseo un excelente 2014. ¡Gracias por leer!

Acompañando a estudiantes

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El año pasado, tuve la oportunidad de acompañar a un grupo de estudiantes a un congreso de sistemas en Puerto Vallarta. Por aquí pueden encontrar la entrada al respecto. Este año, de forma sorpresiva un grupo de siete estudiantes acudió a mi oficina para invitarme a que acudiera con ellos como acompañante a la ciudad de Mazatlán, Sinaloa. Les pregunté respecto a lo que debía de aportar, y ellos me comentaron que nada, que el viaje era todo pagado, que solamente debía que es decir que sí y era todo.

Por mi mente, rápidamente, se atravesaron todos los pendientes que tenía la oficina, pero había un pendiente personal más importante: iba a ser el segundo año consecutivo que no iba a estar en casa para celebrar el día de muertos y el Halloween.

No les respondí de inmediato a los estudiantes, les dije que iba a consultarlo con la almohada, que regresarán al día siguiente y les daría respuesta. Después de consultarlo, decidí que era una buena idea ir a la playa. Después de todo, el estrés laboral me estaba matando, y necesitaba salir.

Así pues, nos aventuramos a irnos a la ciudad de Mazatlán en un congreso que en realidad no estuvo tan bueno, acá en mi otro sitio escribí al respecto. Pero lo más divertido que ocurrió fue lo siguiente:

Dado que el grupo de estudiantes que acompañe se sienten muy en confianza, tomaron la decisión de poner juntos, todo su dinero en una bolsa que una persona administraba. A su vez, esta persona decidió guardar el dinero en la caja fuerte de la habitación del hotel. Horas más tarde cuando o les dio hambre, y que ya estaban listos para salir a comer unos deliciosos mariscos, se dieron cuenta de que les faltaba dinero de la bolsa, y se pusieron a indagar sobre quién había tomado dicho dinero faltante. Nunca encontraron a la persona que lo hizo, pero si decidieron que solamente había dos personas del grupo que conocían la clave de la caja fuerte. Así que, decidieron que entre esas dos personas iban a pagar el dinero que faltaba. Posteriormente, uno de esos estudiantes a quienes habían culpado, comentó que él tenía sus ahorros en el banco, Y que sólo necesitaban ir a un cajero automático para que pudiera retirar parte de su dinero. Un estudiante más comentó si le era posible que su mamá le depositara dinero en esa tarjeta, y que después el compañero se lo entregara.

Se enfilaron hacia el banco, y una vez que llegaron al servicio del cajero automático, cuál fue su sorpresa, en que se dieron cuenta de que en el cajero automático se había tragado la tarjeta. Así pues, se quedaron sin dinero, y sin tarjeta. Para colmo de males, ese día era feriado y no se trabajaba. ¡Ni siquiera en el 01 800 respondían!

Regresaron todos muy tristes al hotel, y me comentaban que no podían creer su mala suerte, y que incluso algunos de ellos ya ni querían comer, por no traer dinero para gastar. Me ofrecí a prestarles dinero para que pudieran comer, sin embargo, su orgullo, era más fuerte para decir que no a mi ofrecimiento. Al final logré convencerlos.

Afortunadamente en el viaje no pasaron cosas que no pudieron ser solucionadas, lo más importante, como siempre, fue que se divirtieron, se conocieron mejor, disfrutaron de la playa, y tuvieron una buena anécdota para contar.

Ya para regresar de camino a la ciudad de Guanajuato, el chofer se perdió, y el trayecto que normalmente toma a ocho horas de camino, se tornó en ¡17 horas! El chofer se fue por otra ruta, y obvio se perdió, por si fuera poco en el camino se poncho una llanta del camión, y cuando llegamos a Guadalajara a cenar, el camión ya no quería prender. Es normal que a las 17 horas de camino tu cuerpo se quede entumido, y que ya no quieras saber nada de viajes. Por lo pronto, mi respuesta inmediata a una nueva invitación a la playa es: si no me pagan el boleto de avión, no voy.

Al final, según iba yo a descansar, y regresé más cansado de lo que originalmente estaba. Fue de esos viajes a la playa en los que necesitas un día para descansar de tus días de descanso.

En el mar la vida es ¿sabrosa?

Mirando al mar

Mi madre, y dos de mis hermanas no conocían el mar todavía. Desde el año pasado estaba en la lista de mis promesas el llevar a mi familia a la playa. Me había propuesto ahorrar la mayor cantidad de dinero posible para poder invitar a todos en casa. Finalmente así fue.

En mi caso, yo conocí el mar por vez primera cuando uno de mis tíos, que en paz descanse, me invitó a su casa durante unas vacaciones de Semana Santa. Él se encontraba trabajando en un lugar cercano a la playa, fue por esto que se le hizo fácil invitarme a mí, a mi hermana mayor y a mi padre. Ese es un recuerdo imborrable de mi mente. Me acuerdo de mi primera impresión al ver el mar por primera vez en mi vida. Incluso, también recuerdo que fue ahí donde me enseñe a nadar. No puedo decir que soy un excelente nadador, pero sí que no me ahogo tan fácilmente. Mi memoria acerca del mar es muy bonita, porque recuerdo que a los 11 años reflexionaba acerca de la inmensidad del mar. Ese gran cuerpo de agua me fascinaba, al mismo tiempo que me dejaba en la incertidumbre puesto que no jamás había visto algo así de grande en mi vida.

Para una persona que vive lejos del mar, su vida transcurre comiendo carne roja, y por lo general, disfrutar de pescado y mariscos es un manjar exótico. La razón es simple, la playa más cercana queda a siete horas de distancia manejando en carro. Además de que la economía familiar, desde que yo recuerdo ha estado golpeada, por tanto imaginar un viaje con toda la familia era una idea inalcanzable.

A comienzos de este año, una prima nos llamó para invitarnos a un viaje que estaba organizando a la playa. Parece que todo se acomodo a la perfección, pues yo tenía un nuevo trabajo, y la fecha en la que nos invitaba coincidía exactamente con la fecha de mis vacaciones. Además tenía el tiempo suficiente para poder ahorrar lo más posible y así llevar a mi familia.

Finalmente, el fin de semana pasado, estuvimos cuatro días visitando las playas de Ixtapa, en Zihuatanejo, Guerrero. El viaje fue increíble. Nos la pasamos de maravilla. Disfrutamos todos y cada uno de los momentos organizados por mi prima. No llevó a diferentes playas. Conocimos playas bonitas, otras no tanto, y otras más o menos. El primer día visitamos la playa de Ixtapa, ahí en la zona hotelera. Yo quería ver con ansias el rostro de mi mamá y mis hermanas, fue una sonrisa muy linda la que se dibujó en sus rostros al ver cómo las olas se rompían en la orilla del mar. Así pues, durante esos cuatro días pudimos conocer las playas de Ixtapa, Las Gatas, Troncones, Varadero, y Barra de Potosí.

Una de las herramientas que me ayudo bastante a determinar los lugares por conocer, qué hacer, y qué comer fue la aplicación llamada FourSquare en mi teléfono. Hasta ahora, estoy encantado con esta aplicación puesto que he podido ir a lugares de una manera relativamente sencilla, y que de otra forma hubiera sido más difícil dar con dichos lugares. Pudimos comer en una pizzería, una deliciosa pizza de cuatro quesos, y también cerca de ese lugar, pudimos comer un delicioso gelato de pistache. Quizá mi sabor favorito en gelato.

El clima se portó generoso, puesto que en un par de días nos tocó que estuviera nublado. Pero eso no fue impedimento para que disfrutáramos estar en el mar. Finalmente, los dos últimos días del viaje salió el sol. El sol te cambia la perspectiva, te hace ver el mundo en colores más brillantes. Empezando por el cielo, de un azul intenso, y el verde de los jardines bien cuidados en la zona hotelera, te hacen disfrutar prácticamente de todo: de la comida, y sobretodo de las buenas compañías.

En las playas que visitamos la comida no fue tan exquisita. Sobre todo porque los lugares a los que fuimos no cuentan con una infraestructura restaurantera que permita servir los platillos de una forma bonita, cómoda, e higiénica. Sin embargo, en la noche cuando estábamos de regreso en el hotel, podíamos salir y encontrar cerca restaurantes formales, ahí disfrutamos de ricas cenas, y desayunos.

Algo que no voy olvidar de este viaje, es la risa, o más bien diría las carcajadas que tuvimos por momentos cuando estábamos en el mar, y las olas jugueteaban con nosotros. Espero que a mi familia tampoco se le olvide, y algo que no he mencionado fue que también me lleve a mi sobrino conmigo. El ya conocía el mar, pero aún así espero que este viaje no se le olvide por el resto de su vida,

Ixtapa es una zona bonita, tiene instalaciones de primer mundo. Lo único malo es el contraste entre la riqueza y pobreza que se vive entre la zona hotelera de Ixtapa y la zona de Zihuatanejo. Ahí se ve un rostro duro, difícil, y golpeado por la pobreza que rodea el lugar. Ojalá las cosas se den bien y pronto para los lugareños, y que todos puedan tener una vida digna.

En nuestras vacaciones, aparte de refrescarnos, y darnos un chapuzón en la playa, estuvimos leyendo, comiendo, durmiendo, y platicando todo el tiempo. Creo que así deben ser las vacaciones. Un momento en el cual te dediques solamente a recrear, a olvidarte del trabajo, el cual en mi caso sí pude totalmente abstraerme de el, ya pensaré en otro momento en las actividades que me esperan a mi regreso al trabajo.

Lo más importante de este viaje creo que es el hecho de saber que sí se puede. Que haciendo un poco de sacrificio, y planeando bien las cosas se puede regresar a la playa en más ocasiones. En mi caso, a mi me gustaría que se repitiera al menos una vez al año, y conocer nuevas playas del país. Agradezco la vida que me dio el tiempo, y la oportunidad de haber logrado otro más de mis sueños.

La vida es agradecida

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Apenas la semana pasada me quejaba amargamente de que no había podido salir de vacaciones en este año, pero la vida me tenía una sorpresa. El pasado Lunes un profesor, colega del escuela en la cual trabajo, vino a mí y me comentó que no podría asistir como profesor responsable de un grupo de estudiantes que viajarían a Puerto Vallarta, y me preguntó si estaba interesado. Me comentó que el viaje era todo pagado, que ya estaba todo cubierto, que yo no me tenía que preocuparme por nada absolutamente, lo único que tenía que decir era si quería ir o no. Yo me mordí la lengua para no expresar mi alegría y puse una cara de póquer diciendo tranquilamente que si aceptaba.

Estoy en Puerto Vallarta, escribiendo esta entrada desde mi habitación del hotel, han pasado dos días maravillosos en el Congreso Nacional de nuevas tecnologías y sistemas computacionales organizado por el CEA. Tal compañía, Es un grupo de jóvenes que se encargan de organizar congresos nacionales de alta calidad y desempeño, y déjenme decirles que lo organizan todo bastante bien.

En nuestro caso, los estudiantes tuvieron que pagar un precio bastante bajo para lo que todo el Congreso ofrece, es decir les ofrecen transporte, hotel, conferencias, y todas las bebidas y alimentos que quieran, Aunado a eso me faltó agregar el elemento más importante: estar en la playa.

Las sesiones de trabajo son relativamente duras en la mañana, y posteriormente en las tardes uno se puede relajar en la alberca con actividades que se organizan ahí mismo, o bien meterse al mar.

Los días pasan volando cuando se está teniendo diversión, y este viaje no ha sido la excepción. Ahora vamos a reunirnos para una cena a manera de despedida, y agradecer por todas las facilidades que se nos brindaron en este maravilloso lugar.

Finalmente, quedo bastante agradecido con la vida porque hice lo que quise hacer: salir de vacaciones, estar en la playa, nadar, comer, leer, y simple y sencillamente poner la mente en blanco con la intención de regresar con nuevos bríos al trabajo el próximo Lunes.

Si algo les deseo a ustedes queridos lectores, es que la vida le dé buenas recompensas, porque después de todo creo que todos las merecemos, ¿o no?

Planes sin definición

Así como me ven descansando en esta foto, (bueno en realidad, mi gata y yo estamos posando), así me he pasado estas vacaciones de Verano. Recuerdo hace un año que me propuse hacer varias cosas durante estas mismas fechas, y de ahí pude inscribirme en varios proyectos que se pudieron llevar a cabo, entre ellos pude formalizar el sitio hackeaelaula iniciar una aventura docente en Yuriria y escribir para Quanaxhuato.

¿Algo excitante este verano? No mucho, en realidad. Solo pude leer a ratos un ebook en el Kindle llamado Ready Player One de Ernest Cline. Escuchar vinilos en casa y dormir cuando pude. ¿Por qué tanta apatía? He estado analizando la situación y quizá todo se debe a la apatía post-electoral.

Todas la mañanas me levanto y leo La Jornada, específicamente me “entusiasma” leer la columna Astillero de Julio Hernández López. Dicho autor escribe con demasiada crudeza un resumen de lo que pasa día a día en el país y desvela los movimientos sucios y truculentos de parte de quienes mueven los hilos en este país. La verdad duele, y mucho. Saber que eres parte de un Estado fallido, que incluso si tienes recursos puedes comprar una elección son cosas desalentadoras.

En fin que muy poco puedo comentar sobre el éxito de éstas vacaciones. Si bien, concreté planes poco relevantes aquí seguimos esperando una inyección de ánimo que nos saque del letargo.

Por lo pronto a ver qué tal se ponen las cosas este fin de semana con el Festival de Cine en la ciudad y con la visita de Dusty kid a la misma. Ojalá me quite el mal sabor de boca.

Y a ustedes ¿qué tal les pintan sus vacaciones de verano? ¿Han podido hacer algo interesante?