Naco in Paris

Nadie esperaba que una huelga de controladores de tráfico aéreo fuera a arruinar todos los planes de un viaje placentero de regreso a casa. Llevamos dos horas varados en el aeropuerto Charles de Gaulle en Paris. Aparentemente el clima también se burla de nosotros puesto que afuera hay un sol radiante y que da un calorcito entrañable. Sin embargo, cuando llegamos a Paris el clima nos recibió con una bofetada fría y húmeda, y el frío se mantuvo así durante los catorce días que duró nuestra estancia.

Paris tiene un problema con su frialdad hacia los visitantes, siendo que los visitantes son los que principalmente alimentan a su pueblo. Vamos, hay ¡83.7 millones de turistas cada año! Los parisinos intentan ser demasiado civilizados, y en su afán de lograr su objetivo, sus ciudadanos son serios, fríos, secos, sin alma y sin ganas de interactuar absolutamente con nadie. Cuando se proviene de un país incivilizado, desmadroso, cotorro y dicharachero como lo es México, existe un choque de trenes.

When in Rome do as Romans do.

Así dicen los americanos, en Español decimos: “al lugar que fueres haz lo que vieres”. Moverse en el metro en Paris es un acto robótico, nadie habla, nadie sonríe, se evita a toda costa rozarse con alguien, cruzar su espacio y más ahora que recientemente hubo un ataque terrorista en Enero de 2015. Toda la gente sospecha de todo mundo: cuidado si la persona usa una capucha para cubrirse la cabeza, o si su corte de pelo es casi a rapa. Al parecer lo mejor que se puede hacer es actuar como un fantasma que no respira pero que usa audífonos para mantener sus conversaciones privadas o sus gustos musicales ocultos.

Claro, Paris es y será siempre Paris eso no le quita sus encantos. Incluso debo mencionar que el gobierno parisino ha hecho campañas para sensibilizar a la gente del sector turístico a que sean amables con los turistas angloparlantes. Al parecer cuando una persona se dirige en Inglés y no en la lengua local, o sea el Francés, pulsa un botón de rechazo inmediato. Creo que aquí las cosas no se tratan de la preservación de un idioma, sino de hacer negocios con gente que te viene a dejar sus ahorros de años sólo porque te tocó vivir en una ciudad bonita.

[Pausa para avisar que el avión ya va a despegar]. Ahora voy de regreso a México, el lugar que, según Carlos Fuentes, es una “democracia Nescafé”, es decir, instantánea. Un pueblo que basa su forma de gobierno en copias a Francia, Estados Unidos e Inglaterra. Nada de originalidad, nada de rasgar en su pasado para encontrarse a sí mismo.

También en este viaje visité Bélgica. Específicamente me interesé por las ciudades de Bruselas y Brujas. Llegué primero a Bruselas, que de cierta manera me recordó a la Ciudad de México por su basura en las calles y docenas de vagabundos alcohólicos o drogadictos. La ciudad luce vieja, sucia y desordenada con muchas personas de diferentes etnias intentando encontrar su lugar en la tierra. El barrio hipster (¿todavía se usa la palabra hipster en 2015?) por excelencia es Ixelles, aunque decidí quedarme en Anderlecht, un barrio de minorías, lugar por demás sucio y peligroso. Lugar de vagabundos, prostitutas y limosneros, de practicantes del islam y de africanos exiliados. También hice las visitas obligadas para los turistas pero donde mas me regodeé fue en sus tiendas de novelas gráficas. En ese momento quise ser rico y traerme todas las ediciones bonitas de cómics que pudiera. Lo hice hasta donde mi salario de profesor de universidad pública me lo permitió.

Tanto Bruselas como Brujas tienen bonitos monumentos y lugares históricos, sin embargo tienen demasiadas trampas para los turistas con tiendas multinacionales que se interponen en el camino.

A mi edad, ¿qué es lo que me emociona de un viaje? Me emociona su comida, me emocionan sus sabores, y sus bebidas. No me importa lo diferente, quiero probarlo. Ya sea en forma de queso, de pasta o de cidra. No me importa si tiene poca sal o si no es grasosa o si no tiene picante. Quiero comer lo que los locales comen. Tratar de ver su realidad a través de sus alimentos.

Lo más grandioso que pude ver en este viaje fue la exposición de Jeff Koons, y un óleo de Basquiat en el centro George Pompidou. De verdad que eso me puso la piel chinita. Me emocionó también ir a la fundación Louis Vuitton en Paris y disfrutar no sólo la belleza del edificio diseñado por Frank Ghery, sino que pude ver una vídeo-instalación de Kanye West, uno de los artistas más revolucionarios y visionarios del momento.

Me regreso con mis prejuicios a la tierra del porfavorcito, a la tierra donde de acuerdo a Saramago, la democracia se limita a sustituir a una persona por otra cada cierto tiempo y donde la misma está secuestrada por el poder económico multinacional, el lugar donde la “democracia” es atacada por la corrupción y la manipulación impregna los principales medios de comunicación.

Me regreso con mis ideas de un país mejor, de un país donde no exista la discriminación hacia los morenos, o hacia la gente chaparrita, (así en diminutivo para que no se ofendan), donde a cada rato nos pisoteamos para no dejar salir al otro del bote. Voy de vuelta al lugar donde no importa la clase ni la educación, al lugar donde sólo importa la troca que traes, y el vivir al día. Ya llego al lugar dónde el 60% de sus habitantes no tiene una pensión y no le importa, porque Dios proveerá.

Gracias Francia y Bélgica fueron muy generosas conmigo. Les comparto una galería de fotos respecto al viaje en éste enlace.

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Acompañando a estudiantes

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El año pasado, tuve la oportunidad de acompañar a un grupo de estudiantes a un congreso de sistemas en Puerto Vallarta. Por aquí pueden encontrar la entrada al respecto. Este año, de forma sorpresiva un grupo de siete estudiantes acudió a mi oficina para invitarme a que acudiera con ellos como acompañante a la ciudad de Mazatlán, Sinaloa. Les pregunté respecto a lo que debía de aportar, y ellos me comentaron que nada, que el viaje era todo pagado, que solamente debía que es decir que sí y era todo.

Por mi mente, rápidamente, se atravesaron todos los pendientes que tenía la oficina, pero había un pendiente personal más importante: iba a ser el segundo año consecutivo que no iba a estar en casa para celebrar el día de muertos y el Halloween.

No les respondí de inmediato a los estudiantes, les dije que iba a consultarlo con la almohada, que regresarán al día siguiente y les daría respuesta. Después de consultarlo, decidí que era una buena idea ir a la playa. Después de todo, el estrés laboral me estaba matando, y necesitaba salir.

Así pues, nos aventuramos a irnos a la ciudad de Mazatlán en un congreso que en realidad no estuvo tan bueno, acá en mi otro sitio escribí al respecto. Pero lo más divertido que ocurrió fue lo siguiente:

Dado que el grupo de estudiantes que acompañe se sienten muy en confianza, tomaron la decisión de poner juntos, todo su dinero en una bolsa que una persona administraba. A su vez, esta persona decidió guardar el dinero en la caja fuerte de la habitación del hotel. Horas más tarde cuando o les dio hambre, y que ya estaban listos para salir a comer unos deliciosos mariscos, se dieron cuenta de que les faltaba dinero de la bolsa, y se pusieron a indagar sobre quién había tomado dicho dinero faltante. Nunca encontraron a la persona que lo hizo, pero si decidieron que solamente había dos personas del grupo que conocían la clave de la caja fuerte. Así que, decidieron que entre esas dos personas iban a pagar el dinero que faltaba. Posteriormente, uno de esos estudiantes a quienes habían culpado, comentó que él tenía sus ahorros en el banco, Y que sólo necesitaban ir a un cajero automático para que pudiera retirar parte de su dinero. Un estudiante más comentó si le era posible que su mamá le depositara dinero en esa tarjeta, y que después el compañero se lo entregara.

Se enfilaron hacia el banco, y una vez que llegaron al servicio del cajero automático, cuál fue su sorpresa, en que se dieron cuenta de que en el cajero automático se había tragado la tarjeta. Así pues, se quedaron sin dinero, y sin tarjeta. Para colmo de males, ese día era feriado y no se trabajaba. ¡Ni siquiera en el 01 800 respondían!

Regresaron todos muy tristes al hotel, y me comentaban que no podían creer su mala suerte, y que incluso algunos de ellos ya ni querían comer, por no traer dinero para gastar. Me ofrecí a prestarles dinero para que pudieran comer, sin embargo, su orgullo, era más fuerte para decir que no a mi ofrecimiento. Al final logré convencerlos.

Afortunadamente en el viaje no pasaron cosas que no pudieron ser solucionadas, lo más importante, como siempre, fue que se divirtieron, se conocieron mejor, disfrutaron de la playa, y tuvieron una buena anécdota para contar.

Ya para regresar de camino a la ciudad de Guanajuato, el chofer se perdió, y el trayecto que normalmente toma a ocho horas de camino, se tornó en ¡17 horas! El chofer se fue por otra ruta, y obvio se perdió, por si fuera poco en el camino se poncho una llanta del camión, y cuando llegamos a Guadalajara a cenar, el camión ya no quería prender. Es normal que a las 17 horas de camino tu cuerpo se quede entumido, y que ya no quieras saber nada de viajes. Por lo pronto, mi respuesta inmediata a una nueva invitación a la playa es: si no me pagan el boleto de avión, no voy.

Al final, según iba yo a descansar, y regresé más cansado de lo que originalmente estaba. Fue de esos viajes a la playa en los que necesitas un día para descansar de tus días de descanso.

En el mar la vida es ¿sabrosa?

Mirando al mar

Mi madre, y dos de mis hermanas no conocían el mar todavía. Desde el año pasado estaba en la lista de mis promesas el llevar a mi familia a la playa. Me había propuesto ahorrar la mayor cantidad de dinero posible para poder invitar a todos en casa. Finalmente así fue.

En mi caso, yo conocí el mar por vez primera cuando uno de mis tíos, que en paz descanse, me invitó a su casa durante unas vacaciones de Semana Santa. Él se encontraba trabajando en un lugar cercano a la playa, fue por esto que se le hizo fácil invitarme a mí, a mi hermana mayor y a mi padre. Ese es un recuerdo imborrable de mi mente. Me acuerdo de mi primera impresión al ver el mar por primera vez en mi vida. Incluso, también recuerdo que fue ahí donde me enseñe a nadar. No puedo decir que soy un excelente nadador, pero sí que no me ahogo tan fácilmente. Mi memoria acerca del mar es muy bonita, porque recuerdo que a los 11 años reflexionaba acerca de la inmensidad del mar. Ese gran cuerpo de agua me fascinaba, al mismo tiempo que me dejaba en la incertidumbre puesto que no jamás había visto algo así de grande en mi vida.

Para una persona que vive lejos del mar, su vida transcurre comiendo carne roja, y por lo general, disfrutar de pescado y mariscos es un manjar exótico. La razón es simple, la playa más cercana queda a siete horas de distancia manejando en carro. Además de que la economía familiar, desde que yo recuerdo ha estado golpeada, por tanto imaginar un viaje con toda la familia era una idea inalcanzable.

A comienzos de este año, una prima nos llamó para invitarnos a un viaje que estaba organizando a la playa. Parece que todo se acomodo a la perfección, pues yo tenía un nuevo trabajo, y la fecha en la que nos invitaba coincidía exactamente con la fecha de mis vacaciones. Además tenía el tiempo suficiente para poder ahorrar lo más posible y así llevar a mi familia.

Finalmente, el fin de semana pasado, estuvimos cuatro días visitando las playas de Ixtapa, en Zihuatanejo, Guerrero. El viaje fue increíble. Nos la pasamos de maravilla. Disfrutamos todos y cada uno de los momentos organizados por mi prima. No llevó a diferentes playas. Conocimos playas bonitas, otras no tanto, y otras más o menos. El primer día visitamos la playa de Ixtapa, ahí en la zona hotelera. Yo quería ver con ansias el rostro de mi mamá y mis hermanas, fue una sonrisa muy linda la que se dibujó en sus rostros al ver cómo las olas se rompían en la orilla del mar. Así pues, durante esos cuatro días pudimos conocer las playas de Ixtapa, Las Gatas, Troncones, Varadero, y Barra de Potosí.

Una de las herramientas que me ayudo bastante a determinar los lugares por conocer, qué hacer, y qué comer fue la aplicación llamada FourSquare en mi teléfono. Hasta ahora, estoy encantado con esta aplicación puesto que he podido ir a lugares de una manera relativamente sencilla, y que de otra forma hubiera sido más difícil dar con dichos lugares. Pudimos comer en una pizzería, una deliciosa pizza de cuatro quesos, y también cerca de ese lugar, pudimos comer un delicioso gelato de pistache. Quizá mi sabor favorito en gelato.

El clima se portó generoso, puesto que en un par de días nos tocó que estuviera nublado. Pero eso no fue impedimento para que disfrutáramos estar en el mar. Finalmente, los dos últimos días del viaje salió el sol. El sol te cambia la perspectiva, te hace ver el mundo en colores más brillantes. Empezando por el cielo, de un azul intenso, y el verde de los jardines bien cuidados en la zona hotelera, te hacen disfrutar prácticamente de todo: de la comida, y sobretodo de las buenas compañías.

En las playas que visitamos la comida no fue tan exquisita. Sobre todo porque los lugares a los que fuimos no cuentan con una infraestructura restaurantera que permita servir los platillos de una forma bonita, cómoda, e higiénica. Sin embargo, en la noche cuando estábamos de regreso en el hotel, podíamos salir y encontrar cerca restaurantes formales, ahí disfrutamos de ricas cenas, y desayunos.

Algo que no voy olvidar de este viaje, es la risa, o más bien diría las carcajadas que tuvimos por momentos cuando estábamos en el mar, y las olas jugueteaban con nosotros. Espero que a mi familia tampoco se le olvide, y algo que no he mencionado fue que también me lleve a mi sobrino conmigo. El ya conocía el mar, pero aún así espero que este viaje no se le olvide por el resto de su vida,

Ixtapa es una zona bonita, tiene instalaciones de primer mundo. Lo único malo es el contraste entre la riqueza y pobreza que se vive entre la zona hotelera de Ixtapa y la zona de Zihuatanejo. Ahí se ve un rostro duro, difícil, y golpeado por la pobreza que rodea el lugar. Ojalá las cosas se den bien y pronto para los lugareños, y que todos puedan tener una vida digna.

En nuestras vacaciones, aparte de refrescarnos, y darnos un chapuzón en la playa, estuvimos leyendo, comiendo, durmiendo, y platicando todo el tiempo. Creo que así deben ser las vacaciones. Un momento en el cual te dediques solamente a recrear, a olvidarte del trabajo, el cual en mi caso sí pude totalmente abstraerme de el, ya pensaré en otro momento en las actividades que me esperan a mi regreso al trabajo.

Lo más importante de este viaje creo que es el hecho de saber que sí se puede. Que haciendo un poco de sacrificio, y planeando bien las cosas se puede regresar a la playa en más ocasiones. En mi caso, a mi me gustaría que se repitiera al menos una vez al año, y conocer nuevas playas del país. Agradezco la vida que me dio el tiempo, y la oportunidad de haber logrado otro más de mis sueños.

Vacaciones en el DF

Cuando una persona me pregunta en dónde voy a pasar mis vacaciones de semana santa le respondo que en el Distrito Federal (DF) su ojos quedan abiertos como platos. Se sorprenden poir mi respuesta pues la mayoría esperaría que fuera a la playa o a cualquier otro destino exótico, sin embargo les respondo con una ciudad que en la mente de muchas personas es como un monstruo de mil cabezas.

Llevo varios años visitando el DF en  estas vacaciones. Me parece que es la mejor época para visitar esta gran ciudad ya que una gran parte de su población sale a algún destino turístico cercano. La ciudad luce semi-vací y eso la hace tan atractiva. No tiene el gran caos que por lo general ahí se vive. Puede uno andar en las calles del centro sin grandes preocupaciones y visitando museos, o galerías de arte.

Vivir en provincia es bonito pues la vida se pasa sin muchas preocupaciones, y también el tiempo  transcurre más lento. En la ciudad en la que vivo -Guanajuato- es sede de un gran evento cultural internacional, el Cervantino. Tiene una orquesta sinfónica y diversas galerías y museos pero el DF es el DF. Ahí puedo encontrar galerías, tiendas de discos de vinil, tiendas de ropa, de diseño y diseñadoresy es simplemente el relleno del huequito que le hace falta a mi vida para ser feliz.

No hay playas naturales en DF pero cómo me la paso bien. El tiempo se va entre compras, comidas, paseos, visitas y nuevos descubrimientos. Repito, no es un lugar exótico pero se puede vivir a un precio bastante razonable.

Si tienes poco dinero para vacaciones y quieres conocer una nueva ciudad te recomiendo visitar el DF durante la Semana Mayor para que te puyedas mover en el Metro sin problemas de aglomeraciones. Poca gente se queda en la ciudad y el tráfico de vehículos y de personas disminuye visiblemente. Así que la ciudad se queda prácticamente “sola” para que la descubras. Si siempre te han dado ganas de recorrer la ciudad pero te da miedo porque crees que te van a asaltar te deberías de animar a hacerlo porque de todos los años que he ido nunc ame ha pasado algo malo. Hay mucha seguridad y vigilancia en el centro.

Obvio, hay que tomar las precacuciones necesarias como es evitar los objetos ostentosos o que llamen mucho la atención.

Yo dejo en mi casa mi iPad y me cargo o compro un par de libros para leer en el camino. En esta ocasión adquirí el libro Canción de Tumba escrito por Julián Herbert. El libro es increíble, lo pude leer completo en el camión de regreso a casa y me hizo sentir que mi viaje valió aún más la pena.

Espero por muchos años más poder seguir realizando ésta práctica durante la Semana Santa y regresar al querido DF. Y a tí, a ¿Dónde te gusta ir en vacaciones de Semana Santa?

Imagen tomada de http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9xico,_D._F.

 

Viaje al concierto de U2

Mayo esta ya a la vuelta de la esquina y eso significa que los conciertos de U2 en el Estadio Azteca han llegado. Yo compré de los boletos que salieron para el día Domingo 15 de Mayo. Estuvieron muy peleados dichos boletos y conseguirlos fue cardiaco. Primer paso resuelto, ahora faltaba el segundo: el transporte.

Viajar al DF a un concierto es muy cansado, sobre todo cuando sales de la ciudad de Guanajuato, ya que el trayecto toma 5 horas de ida y 5 horas de regreso. Eso sin contar los taxis que toma uno para llegar al destino final, y en una ciudad tan grande como lo es el DF mínimo te toma una hora para llegar a un punto.

Pensando en todas estas incomodidades, y todavía sumándole que el concierto es en Domingo y al día siguiente hay que regresar a trabajar, fue que pensé en rentar una van que nos llevara al concierto y nos trajera de regreso sin ningún tipo de preocupación.

Aquí va pues el comercial:

Les ofrezco que nos vamos en una cómoda van saliendo de la Escuela Normal de Guanajuato en Paseo de la Presa. Nos vamos a las 8:30 AM y llegamos al DF alrededor de la 1:30 PM. Llegamos a la Colonia Condesa a comer y a hacer algo de shopping. De ahí nos vamos rumbo al Estadio Azteca con la intención de llegar antes de las 6:00 PM.

Después de disfrutar el concierto se dará una media hora para reencontrarnos y regresarnos a Guanajuato y llegar alrededor de las 5:00 AM ya del Lunes.

¿Cómo ven? Suena bien, ¿no? por supuesto que se pueden hacer paradas intermedias para ir al baño o comprar bebidas y botanas. Todo esto por tan solo $450.

Aparta ya tu lugar conmigo a través de éste medio y puedes liquidar en efectivo el mismo día del evento. Obvio, éste precio NO incluye entrada al concierto. Anímate y vamos a ver a U2.

Caín de Saramago


Después de casi 28 mil años sin leer un libro impreso, finalmente pude terminar el Caín de José Saramago. Para estas vacaciones de Semana Santa fui al DF y aparte de visitar varios museos y galerías, también visité tiendas de libros. Buscaba un libro que me regresara el amor por los mismos, ese cariño con el que había crecido desde niño. Opté por lo sano, por algo que sabía que me iba a enganchar y me refiero al Lusitano José Saramago. Me gusta su manera de redactar, tan libre, es decir, sin ceñirse a la estructura que por lo general una novela con diálogos debería de llevar.
En su libro Caín, Saramago reivindica su convicción de ateísmo. El libro tiene como personaje principal a un reconocido participante bíblico, y es obviamente Caín, quien en una novela creada por el autor nos “aclara” dudas que nos vamos encontrando a lo largo del Antiguo Testamento.
En realidad, el autor nos habla a través del personaje de un Dios rencoroso, y vengativo. Creo que no es una novela recomendada para personas con susceptibilidad al tema de las críticas religiosas. En fin, que al regreso del DF, ya en el autobús ETN -que ya cuentan con wi-fi a bordo, y que pensé que qué bueno que no me había cargado la laptop si no ni siquiera hubiera leído la primera página del libro- leí el libro completo. Muy bueno, enganchador y me hace seguir diciendo que Saramago es un grande, y es que después de haber ganado el Nobel de Literatura, muchos pensarán que sus libros son tipo best-seller y por lo mismo, de hueva, pero no, aún recuerdo con gran cariño la vez que leí uno de sus primeros libros: Ensayo Sobre La Ceguera, y desde entonces no le he perdido la pista.
No me queda más que agradecer a Saramago por haberme devuelto la satisfacción de leer un libro, porque al final la sensación es de que se está leyendo algo que perdura más que un solo día.

Ya es el 2010 y me acabo de enterar

Espero y que el frío les esté siendo benévolo y que hayan tenido buenas fiestas de Diciembre. En mi caso no lo pasé al cien por ciento, puesto que dos seres queridos se encuentran enfermos y siempre son cosas que no permiten a uno tener plena felicidad. Por lo demás estoy bien. En estos días he cambiado mi rutina de trabajo. Para empezar, desde hacía seis años no tenía vacaciones durante estos días y ahora he estado en casa haciendo reparaciones o mantenimiento a la misma. He estado escuchando mucha música, sobre todo esos discos que se quedan ahí rezagados por tratarse de varios gigabytes que no se dan cuenta que el día tiene tan solo 24 horas.

He estado entre otras cosas, viendo películas que también se quedaron almacenadas en un disco duro externo de 500 gigabytes y que poco a poco he ido dándome tiempo de disfrutar. He podido ver Inglorious Basterds, Los Bastardos, Beutiful Losers, (500) Days of Summer, Funny People y por supuesto que fui a ver Avatar al cine en 3D.

Por las mañanas me he levantado diferente, es decir, en lugar de prender de inmediato la computadora he decidido por tomar una rica y larga ducha de agua caliente, de vestirme, de desayunar y después ponerme a escribir mi tesis de maestría. No se puede decir que he estado inspirado, es más, he dejado de creer en la inspiración. Ahora creo lo que decía Picasso: que la inspiración te encuentra trabajando. He peleado contra tres gigantes y en ocasiones me han ganado batallas, y es que son demasiado adictivos, son las famosas redes sociales y mi adicción va hacia Twitter, Facebook y Reader de Google. Ahora, cuando prendo la computadora lo primero que inicio es el procesador de textos y después, el reproductor de música. Así lo he hecho hasta las cuatro o cinco de la tarde. Después dedico la tarde a mi y a disfrutar de cosas banales como el ver televisión y ya en la noche leer los feeds completos en el Reader.

En estos días me he sentido muy tranquilo, sin nada de estrés y con mucho frío. Lo bueno es que puedo encerrarme en el estudio y prender el calentador. Ya el Lunes regresaré a trabajar, pero me siento bien, me siento renovado y con muchas esperanzas de que sea un buen año, más que nada porque pienso cambiarlo en un año positivo para mí y para las personas que me rodean.

Hablando un poco de los propósitos de este 2010, debo decirles que no tengo. No significa que viviré al aventón, más bien iré tomando las cosas como se presenten. Lo que si sé es que este año no saldré del país ¿o sí? Ya veremos. Pero sí volaré de punta a punta del país. Ya les platicaré.

Por lo pronto, me despido, vuelvo pronto y solo les quiero desear que ustedes se encuentre bien y que estén llenos de planes y propósitos en este 2010, que en apariencia pinta para ser muy difícil en lo económico. Para el país deseo que se acabe la guerra fallida contra el narco y que Elba Esther Gordillo deje de ser la líder sindical de la Secretaría de Educación. (Sueños guajiros, ¿verdad?) Les deseo que este nuevo año les traiga mucha salud, paz, y éxito en sus proyectos.

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