Lo mejor del 2015

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Llegar a los cuarenta años sin deudas financieras ha sido uno de los grandes aciertos en mi vida a finales del 2015. Lo sé ¡he llegado a los cuarenta años! Se supone que a esta edad es cuando el mundo empieza a tener credibilidad en uno. Sin duda despedir los 39 fue muy bueno. El 2015 terminó y ahora pienso: ‘¡vaya año!’

Al día de hoy me siento muy relajado, muy tranquilo. Mi vida ha dado pasos agigantados en el 2015.

Tener claridad en mis ideas y objetivos me hizo sentir que todo está bajo control.

He aprendido a ser realista y práctico y sin duda esto me ha hecho disfrutar los momentos.

Como ya es tradición, les comparto mi selección de lo que para mi resultó ser lo mejor del año.

Mejor Momento:

Un viaje a Paris nunca cae nada mal, y este año tuve una visita no planeada a dicha ciudad. Originalmente tenía planeado viajar a Italia para el verano ya que tenía mis ahorros de todo un año, pero se dio el viaje y la pasé increíble. Por aquí pueden leer un post que escribí al respecto, y por acá pueden ver una galería que hice en mi cuenta de Flickr.

Mejor Adquisición:

Este año me abstuve de comprar el Reloj de Apple. Ser el comprador de la primera generación de un producto Apple nunca es recomendable. La segunda versión vendrá mejorada y ya para mediados de año me estaré comprando uno. Por ahora, lo que sí me regalé fue una cámara semi-profesional Samsung increíble con muchísimas características. Uno de mis planes-propósitos de este año es inscribirme a un curso para sacarle el mayor jugo a  mi cámara.

Mejor Blog:

¿Quién sigue escribiendo en blogs a estas alturas? Se dice que los blogs están muertos, lo de hoy son los podcasts, ¡sí, los podcasts están de regreso! En mi caso, gracias a la aplicación Feedly pude leer todo lo que mis blogs favoritos publican. Este año sin duda me hice adicto a Hypebeast el cual combina video con texto y lo disfruté bastante. Es ese sitio que me da las mejores noticias de diseñadores, de tenis, de artistas, de comida, y de diseño.

Mejor Tuitero:

Voy de mal en peor, ya casi no uso Facebook, (¿aún vive Facebook?) y en Twitter seguí mucho a @jrisco. Me hace reír mucho la forma en que adapta imágenes de noticias frescas con textos hilarantes. Ahora uso más Instagram, pero no para publicar sino para deleitar la vista. Sigo principalmente a diseñadores de moda  como Balmain. Intenté usar Snapchat, y a los pocos días de haberme dado de alta, los de la compañía cambiaron sus políticas de privacidad y prácticamente me ahuyentaron del lugar.

Mejor Vlogger:

En el 2015 fue el año en el que descubrí al vlogger Caisey Neistat y casi todas las mañanas cuando preparaba mi lonche para llevármelo al trabajo o tomándome mi primer espresso por la mañana veía los videos de este personaje. Posteriormente me preguntaba, ¿por qué sigo a Caisey? Es decir, ¿por qué se nos hace tan interesante ver vidas ajenas? Creo que tiene que ver con el hecho de alejarnos de nuestra propia realidad y querer vivir la vida de alguien a quien admiramos. En el caso de los videos de Neistat la mayoría me parecieron divertidos.

Mejor Aplicación para iPad:

De las aplicaciones que utilicé mucho este año fueron Feedly, Tweetbot, YouTube, y ahora estrictamente hablando de nuevas aplicaciones les recomiendo instalar Duet si cuentan con una computadora y un iPad, ya que esta aplicación hará funcionar a su iPad como una segunda pantalla. La App es cara pero hace lo que promete. Ahora mismo que escribo este post estoy ‘viendo’ la película Ant-Man.

Mejor Gadget:

Para este diciembre me regalaron un micrófono Blue modelo Yeti y he estado haciendo pruebas y las grabaciones se escuchan de maravilla. Ya me estoy animando para hacer un podcast ahora que el formato esta de regreso.

Mejor Exposición:

En Paris pude ver una retrospectiva de Jeff Koons, y acá en Guanajuato pude ver para cervantino una exposición de Francisco Toledo titulada Sin Maíz No Hay País, pero irónicamente, la pieza que este año me hizo temblar de emoción fue una video-instalación de Kanye West en la fundación Louis Vuitton en Paris.

Mejor playera:

¿Compré alguna playera? En realidad consumí mucho menos, lo que sí, fue que el diseñador Marco Colín me regaló uno de sus diseños estampados en una playera para el día de muertos y es una lástima porque me gustaría poder usarla el resto del año.

Mejor Programa de Radio:

Desafortunadamente en el 2015 desaparecieron las buenas estaciones de radio ya que hubo conflictos en Radio Ibero y me quedé sin estación de radio matutina. Escucho en ocasiones Ibero o Reactor pero lo soso de sus conductores termina por desanimarme y cambiarme a YouTube. Lo único malo de YouTube es que es muy fácil perder el tiempo con tantos canales, mientras que en el radio a cada rato le recuerdan a uno la hora par que no se le haga tarde para llegar al trabajo.

Mejor Red Social:

Me enganché a Instagram. Comencé a seguir gente que considero interesante y que aporta a mi cronograma una forma de ver y vivir la vida de manera divertida. Aquí les dejo mi dirección de Instagram.

Mejor Canción: 

Me vienen a la mente varias canciones buenas de este año como Alright de Kendrick Lamar, o Piss On Your Grave de Travis Scott una que me encantó y se me hizo muy fuerte fue la de de Should Have Know Better de Sufjan Stevens, esa sí esta de lagrimita con esa frase que dice: ‘when I was three, three maybe four, she left us at the video store’. Ahi el artista nos habla del abandono de su madre esquizofrénica y se parte el corazón.

Mejor Podcast:

Este año me hice fan de La Chora Interminable por mi hermano, pero después me doy cuenta que su podcast no es la gran cosa, que es pura guasa, y de vez en cuando sultan algún dato interesante. El proyecto en español que se esmeró bastante se llama Puentes, una casa productora de Podcasts y ahí me encontré con Mándarax. Leonora Milan y Alita Emo (no me viene a la mente su nombre real. Ellas son un par de científicas divulgando ciencia utilizando un lenguaje bastante fresco, sin lugar a dudas mi podcast del año.

Mejor Serie de TV:

Claro que vi Game of Thrones, pero la verdad ¿a quién quiero engañar? no me engancha ese tipo de historia. Las que si me divirtieron fue Master Of None con el comediante Aziz Ansari, y debo confesar que semana a semana esperaba un nuevo episodio de la segunda temporada de Silicon Valley, y que incluso, vi al menos ¡dos veces cada episodio!

Mejor Película:

Crecí con Star Wars y con Mad Max. Ambas me marcaron y en este 2015 las dos estrenaron una nueva aventura. También las dos me parecieron entretenidas y ambas las disfruté en 3D. Si bien Star Wars no me decepcionó no terminó por convencerme al cien por ciento. Quizá terminé empachado de la fuerte campaña mediática por parte de Disney. Lo que si sé es que ambas películas las veré más de media docena de veces.

Mejor Documental:

Veo más documentales que películas, me parece que contribuyen más a mi formación. Este año uno de los documentales que más disfruté fue La Sal de la Tierra. Una historia fascinante de Sebastião Salgado. Me hizo reflexionar sobre mi paso en esta tierra y a querer contaminar menos y dejar un mundo mejor.

Mejor Concierto:

No fui al Vive Latino, ni al Coronal Capital. ¡Hey si quería tener finanzas sanas algo tenía que sacrificar! Sin embargo sí pude ver varios eventos artísticos en la ciudad. Eso me encanta de vivir en Guanajuato, hay tanto que ver y hacer. Vamos, no es New York, pero algo es algo. Pude ver a Rebolledo, Sotomayor, Torreblanca, Technicolor Fabrics, y a varios grupos pequeños de ese estilo, pero el evento que más disfruté fue en uno del Cervantino. El 23 de Octubre con una fría lluvia pude ver a NOSAJ THING y quienes le abrieron hicieron una noche mágica, me refiero a Sebastian Benoit y a Takami Nakamoto. Otro gran highlight del festival fue la DJ Paula Temple. Llevaba mucho tiempo con ganas de escuchar buen techno.

Mejor Libro:

Este año me propuse leer 18 libros, ¡y lo logré! voy a escribir un post completo al respecto. El libro que más entretenido y ameno se me hizo se llama Te Vendo Un Perro de Juan Pablo Villalobos. Me hizo recordar tantas cosas de mi infancia. Leer será siempre un reto interesante en mi vida y lo voy a seguir haciendo y me voy a seguir superando en cantidad. Ya veremos si el siguiente año logro leer al menos 20 libros.

Mejor Viaje:

Paris es Paris, pero también fui a Bruselas y a Brujas, pero lo que si debo mencionar es que pude regresar a Cancún y que esta vez lo hice como conferencista en una convención de maestros de Inglés. Cancún es bonito, pero su playa puede parecer aburrida porque no hay olas divertidas, al contrario son muy pacificas. El viaje me sirvió para relajarme y darme cuenta de lo suertudo que soy.

 

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Acompañando a estudiantes

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El año pasado, tuve la oportunidad de acompañar a un grupo de estudiantes a un congreso de sistemas en Puerto Vallarta. Por aquí pueden encontrar la entrada al respecto. Este año, de forma sorpresiva un grupo de siete estudiantes acudió a mi oficina para invitarme a que acudiera con ellos como acompañante a la ciudad de Mazatlán, Sinaloa. Les pregunté respecto a lo que debía de aportar, y ellos me comentaron que nada, que el viaje era todo pagado, que solamente debía que es decir que sí y era todo.

Por mi mente, rápidamente, se atravesaron todos los pendientes que tenía la oficina, pero había un pendiente personal más importante: iba a ser el segundo año consecutivo que no iba a estar en casa para celebrar el día de muertos y el Halloween.

No les respondí de inmediato a los estudiantes, les dije que iba a consultarlo con la almohada, que regresarán al día siguiente y les daría respuesta. Después de consultarlo, decidí que era una buena idea ir a la playa. Después de todo, el estrés laboral me estaba matando, y necesitaba salir.

Así pues, nos aventuramos a irnos a la ciudad de Mazatlán en un congreso que en realidad no estuvo tan bueno, acá en mi otro sitio escribí al respecto. Pero lo más divertido que ocurrió fue lo siguiente:

Dado que el grupo de estudiantes que acompañe se sienten muy en confianza, tomaron la decisión de poner juntos, todo su dinero en una bolsa que una persona administraba. A su vez, esta persona decidió guardar el dinero en la caja fuerte de la habitación del hotel. Horas más tarde cuando o les dio hambre, y que ya estaban listos para salir a comer unos deliciosos mariscos, se dieron cuenta de que les faltaba dinero de la bolsa, y se pusieron a indagar sobre quién había tomado dicho dinero faltante. Nunca encontraron a la persona que lo hizo, pero si decidieron que solamente había dos personas del grupo que conocían la clave de la caja fuerte. Así que, decidieron que entre esas dos personas iban a pagar el dinero que faltaba. Posteriormente, uno de esos estudiantes a quienes habían culpado, comentó que él tenía sus ahorros en el banco, Y que sólo necesitaban ir a un cajero automático para que pudiera retirar parte de su dinero. Un estudiante más comentó si le era posible que su mamá le depositara dinero en esa tarjeta, y que después el compañero se lo entregara.

Se enfilaron hacia el banco, y una vez que llegaron al servicio del cajero automático, cuál fue su sorpresa, en que se dieron cuenta de que en el cajero automático se había tragado la tarjeta. Así pues, se quedaron sin dinero, y sin tarjeta. Para colmo de males, ese día era feriado y no se trabajaba. ¡Ni siquiera en el 01 800 respondían!

Regresaron todos muy tristes al hotel, y me comentaban que no podían creer su mala suerte, y que incluso algunos de ellos ya ni querían comer, por no traer dinero para gastar. Me ofrecí a prestarles dinero para que pudieran comer, sin embargo, su orgullo, era más fuerte para decir que no a mi ofrecimiento. Al final logré convencerlos.

Afortunadamente en el viaje no pasaron cosas que no pudieron ser solucionadas, lo más importante, como siempre, fue que se divirtieron, se conocieron mejor, disfrutaron de la playa, y tuvieron una buena anécdota para contar.

Ya para regresar de camino a la ciudad de Guanajuato, el chofer se perdió, y el trayecto que normalmente toma a ocho horas de camino, se tornó en ¡17 horas! El chofer se fue por otra ruta, y obvio se perdió, por si fuera poco en el camino se poncho una llanta del camión, y cuando llegamos a Guadalajara a cenar, el camión ya no quería prender. Es normal que a las 17 horas de camino tu cuerpo se quede entumido, y que ya no quieras saber nada de viajes. Por lo pronto, mi respuesta inmediata a una nueva invitación a la playa es: si no me pagan el boleto de avión, no voy.

Al final, según iba yo a descansar, y regresé más cansado de lo que originalmente estaba. Fue de esos viajes a la playa en los que necesitas un día para descansar de tus días de descanso.

En el mar la vida es ¿sabrosa?

Mirando al mar

Mi madre, y dos de mis hermanas no conocían el mar todavía. Desde el año pasado estaba en la lista de mis promesas el llevar a mi familia a la playa. Me había propuesto ahorrar la mayor cantidad de dinero posible para poder invitar a todos en casa. Finalmente así fue.

En mi caso, yo conocí el mar por vez primera cuando uno de mis tíos, que en paz descanse, me invitó a su casa durante unas vacaciones de Semana Santa. Él se encontraba trabajando en un lugar cercano a la playa, fue por esto que se le hizo fácil invitarme a mí, a mi hermana mayor y a mi padre. Ese es un recuerdo imborrable de mi mente. Me acuerdo de mi primera impresión al ver el mar por primera vez en mi vida. Incluso, también recuerdo que fue ahí donde me enseñe a nadar. No puedo decir que soy un excelente nadador, pero sí que no me ahogo tan fácilmente. Mi memoria acerca del mar es muy bonita, porque recuerdo que a los 11 años reflexionaba acerca de la inmensidad del mar. Ese gran cuerpo de agua me fascinaba, al mismo tiempo que me dejaba en la incertidumbre puesto que no jamás había visto algo así de grande en mi vida.

Para una persona que vive lejos del mar, su vida transcurre comiendo carne roja, y por lo general, disfrutar de pescado y mariscos es un manjar exótico. La razón es simple, la playa más cercana queda a siete horas de distancia manejando en carro. Además de que la economía familiar, desde que yo recuerdo ha estado golpeada, por tanto imaginar un viaje con toda la familia era una idea inalcanzable.

A comienzos de este año, una prima nos llamó para invitarnos a un viaje que estaba organizando a la playa. Parece que todo se acomodo a la perfección, pues yo tenía un nuevo trabajo, y la fecha en la que nos invitaba coincidía exactamente con la fecha de mis vacaciones. Además tenía el tiempo suficiente para poder ahorrar lo más posible y así llevar a mi familia.

Finalmente, el fin de semana pasado, estuvimos cuatro días visitando las playas de Ixtapa, en Zihuatanejo, Guerrero. El viaje fue increíble. Nos la pasamos de maravilla. Disfrutamos todos y cada uno de los momentos organizados por mi prima. No llevó a diferentes playas. Conocimos playas bonitas, otras no tanto, y otras más o menos. El primer día visitamos la playa de Ixtapa, ahí en la zona hotelera. Yo quería ver con ansias el rostro de mi mamá y mis hermanas, fue una sonrisa muy linda la que se dibujó en sus rostros al ver cómo las olas se rompían en la orilla del mar. Así pues, durante esos cuatro días pudimos conocer las playas de Ixtapa, Las Gatas, Troncones, Varadero, y Barra de Potosí.

Una de las herramientas que me ayudo bastante a determinar los lugares por conocer, qué hacer, y qué comer fue la aplicación llamada FourSquare en mi teléfono. Hasta ahora, estoy encantado con esta aplicación puesto que he podido ir a lugares de una manera relativamente sencilla, y que de otra forma hubiera sido más difícil dar con dichos lugares. Pudimos comer en una pizzería, una deliciosa pizza de cuatro quesos, y también cerca de ese lugar, pudimos comer un delicioso gelato de pistache. Quizá mi sabor favorito en gelato.

El clima se portó generoso, puesto que en un par de días nos tocó que estuviera nublado. Pero eso no fue impedimento para que disfrutáramos estar en el mar. Finalmente, los dos últimos días del viaje salió el sol. El sol te cambia la perspectiva, te hace ver el mundo en colores más brillantes. Empezando por el cielo, de un azul intenso, y el verde de los jardines bien cuidados en la zona hotelera, te hacen disfrutar prácticamente de todo: de la comida, y sobretodo de las buenas compañías.

En las playas que visitamos la comida no fue tan exquisita. Sobre todo porque los lugares a los que fuimos no cuentan con una infraestructura restaurantera que permita servir los platillos de una forma bonita, cómoda, e higiénica. Sin embargo, en la noche cuando estábamos de regreso en el hotel, podíamos salir y encontrar cerca restaurantes formales, ahí disfrutamos de ricas cenas, y desayunos.

Algo que no voy olvidar de este viaje, es la risa, o más bien diría las carcajadas que tuvimos por momentos cuando estábamos en el mar, y las olas jugueteaban con nosotros. Espero que a mi familia tampoco se le olvide, y algo que no he mencionado fue que también me lleve a mi sobrino conmigo. El ya conocía el mar, pero aún así espero que este viaje no se le olvide por el resto de su vida,

Ixtapa es una zona bonita, tiene instalaciones de primer mundo. Lo único malo es el contraste entre la riqueza y pobreza que se vive entre la zona hotelera de Ixtapa y la zona de Zihuatanejo. Ahí se ve un rostro duro, difícil, y golpeado por la pobreza que rodea el lugar. Ojalá las cosas se den bien y pronto para los lugareños, y que todos puedan tener una vida digna.

En nuestras vacaciones, aparte de refrescarnos, y darnos un chapuzón en la playa, estuvimos leyendo, comiendo, durmiendo, y platicando todo el tiempo. Creo que así deben ser las vacaciones. Un momento en el cual te dediques solamente a recrear, a olvidarte del trabajo, el cual en mi caso sí pude totalmente abstraerme de el, ya pensaré en otro momento en las actividades que me esperan a mi regreso al trabajo.

Lo más importante de este viaje creo que es el hecho de saber que sí se puede. Que haciendo un poco de sacrificio, y planeando bien las cosas se puede regresar a la playa en más ocasiones. En mi caso, a mi me gustaría que se repitiera al menos una vez al año, y conocer nuevas playas del país. Agradezco la vida que me dio el tiempo, y la oportunidad de haber logrado otro más de mis sueños.

Segunda mitad del año

Vista del Lago de Yuriria desde la DiCis

Llegó la hora de la hora. Finalmente se me acabaron las vacaciones del verano y esta vez fueron muuuuy largas. Casi tres meses y como esta vez no tuve dinero o más bien no supe administrar mi tarjeta de crédito no tuve la posibilidad de ahorrar para ir a la playa que ya bastante falta hace. Lo que si hice es descansar mucho. Durante este tiempo solo una vez me di el lujo de levantarme tarde de la cama. Los demás días traté de no romper mi rutina pero no me esforcé demasiado en realidad. Empecé a ver la serie de televisión Breaking Bad, la cual es increíblemente buena.

Lo que viene ahora en esta segunda mitad del año es interesante, en el futuro se vislumbra trabajo y mucho, pero estoy emocionado. Mañana Sábado comienzo con mi primer clase de Licenciatura en Enseñanza del Inglés. Trabajaré en el Dicis de la UGTO y ya los nervios empiezan a surtir un poco de su efecto. Pero son nervios de los buenos (si es que acaso existen). Es decir, se que todo saldrá bien, lo que me saca de onda es manejar. No me gusta manejar. Quedé traumado por un par de accidentes que viví, en los cuales yo no era el chofer, solo un pasajero. En fin, que haré de mis viajes lo más placentero que se puedan. Ya cargué en el iphone el audiolibro Ulyses de James Joyce y ya cargué las rutas de cómo llegar en la aplicación Navigon que es un GPS para el iphone. Además viajaré por autopista, la libre me da miedito, lo sé, pero me gusta la comodidad, ¿qué quieren? Aparte me van a pagar gasolina y casetas. Todo pinta para una buena experiencia.

Por otro lado, el Lunes comienzo con mis clases semestrales de Inglés. Trabajaré con cinco grupos en horario matutino. Me gusta dar clases porque quiero creer que lo que enseño en mis clases es de relevancia para la vida futura de mis estudiantes. Siempre se conoce a más de una persona interesante.

Lo malo, por así decir, del verano fue que no fui a ni un solo concierto de verdad. Es decir, solo vi por streaming algunos conciertos de bandas como SBTRKT, Arctic Monkeys, y los Foo Fighters. Aunque sigo creyendo que eso no es ir a un concierto. Lo bueno es que ya falta menos para la ola de conciertos del mes de Octubre, uno de esos será el Festival Corona Capital en DF.

Los highlights de mi verano fueron: Leer o retomar el gusto y el hábito por la lectura. Ver tres temporadas de la serie Breaking Bad. Platicar con amigos largas horas de música y discos nuevos.

Ojalá esta segunda mitad del semestre sea buena con nosotros y nos traiga puras buenas noticias. ¿Qué tal sus vacaciones?

 

Suite Imperial

No solo de música vive el hombre. También vive de la lectura, y ésta es una gran amiga de las vacaciones. Ayer por la tarde leí el libro de Bret Easton Ellis llamado Imperial Bedrooms. Lo hice motivado por querer conocer más del autor de la novela American Psycho, y supe que su último trabajo había sido este libro publicado en el 2010.

Es un libro bastante sencillo y fluido, lo lees “de una sentada”. Más o menos me tomó 2 horas y media terminarlo pues tan solo tiene 150 páginas. El libro se encuentra totalmente empapado de Los Ángeles California, de hecho ahí es donde reside el autor.

Para este trabajo, Easton Ellis retrata la vida de un guionista de cine que se ve envuelto en un affaire amoroso con una chica que en busca de ser la próxima Angelina Jolie se mete con Clay. A partir de entonces Clay es seguido de manera anónima y no sabe en qué situación esta metido pues empieza a recibir mensajes de texto a su iPhone desde un número bloqueado.

Bret retrata el mundo actual de una manera simple y nos mete de lleno en los escenarios dibujados de gente del mundo del cine. La forma narrativa que emplea es simple, como si se tratara de un diario personal o una bitácora que registra los día a día del personaje principal. Por tanto, el libro corre de manera fluida. Aunque se encuentran por ahí un par de escenas las cuales se encuentran fuera de lugar, pero no importa, pues no descalifican el trabajo en conjunto.

Bienvenidas vacaciones, y pues vamos a darle a las lecturas atrasadas, a las que nos hacen viajar, a las que nos prometimos algún día leer. Ustedes, ¿qué van a leer?

Ellis, Bret Easton. Imperial Bedrooms. 149 pp. Editorial Alfred Knopf. 2010.

 

La felicidad no viene en lingotes de oro

Después de haber recibido a mi padre y a mi hermana en el aeropuerto el sábado pasado, y después de haber convivido por casi dos semanas con ambos y me encuentran por la calle, verán que tengo una sonrisota de oreja a oreja. Quiero utilizar este post para agradecer a la vida por haberme permitido la convivencia y el reencuentro con ambos. En estos días he realizado muchas actividades cotidianas que por situaciones del destino no habíamos podido realizar. La vida y el tiempo permitieron reencontrarnos, todos juntos en casa, una vez más.

Pudimos disfrutar durante dos semanas de momentos cotidianos y de actividades ordinarias, tales como compartir los alimentos juntos. Además, pudimos hacer actividades de jardinería y mantenimiento en casa. Otras de las actividades, fueron disfrutar de algunos partidos del Mundial, incluidos los juegos de México, a pesar del mal papel que hicieron la pasamos bien.

Hacía mucho que no disfrutaba todos y cada uno de los momentos más simples, y uno de ellos, que no tan simple, fue la fiesta de aniversario que mi madre se encargó de alentar. En menos de una semana se organizó-improvisó una fiesta para ¡200 personas! La pasamos tan bien esa tarde-noche que pudimos convivir con un mundo de parientes y amigos de la familia, que en la mayoría de los casos no nos habíamos visto en ¡más de 15 años!

El título de este post concluye en que la felicidad se presenta en granos de oro molido, pequeño, que existe y para mi es equiparable estas dos semanas como esos pedacitos de oro. Fue tiempo de perdón, de gratitud y de esperanza.

Finalmente, el tiempo se escurrió rápidamente, el día de ayer acompañamos a mi padre y a mi hermana de regreso al aeropuerto ya que mi padre no está curado en su totalidad. El Miércoles 7 de Julio lo operan de su ojo derecho. Esperemos que los médicos estén lúcidos para lograr una operación exitosa. Por eso, a través de este medio, quisiera pedirles manden sus buenas vibras u oraciones, o que dediquen sus actividades en casa o en el trabajo por el éxito en la operación. Será una batalla larga, pero estamos seguros que venceremos. Amén.

Caín de Saramago


Después de casi 28 mil años sin leer un libro impreso, finalmente pude terminar el Caín de José Saramago. Para estas vacaciones de Semana Santa fui al DF y aparte de visitar varios museos y galerías, también visité tiendas de libros. Buscaba un libro que me regresara el amor por los mismos, ese cariño con el que había crecido desde niño. Opté por lo sano, por algo que sabía que me iba a enganchar y me refiero al Lusitano José Saramago. Me gusta su manera de redactar, tan libre, es decir, sin ceñirse a la estructura que por lo general una novela con diálogos debería de llevar.
En su libro Caín, Saramago reivindica su convicción de ateísmo. El libro tiene como personaje principal a un reconocido participante bíblico, y es obviamente Caín, quien en una novela creada por el autor nos “aclara” dudas que nos vamos encontrando a lo largo del Antiguo Testamento.
En realidad, el autor nos habla a través del personaje de un Dios rencoroso, y vengativo. Creo que no es una novela recomendada para personas con susceptibilidad al tema de las críticas religiosas. En fin, que al regreso del DF, ya en el autobús ETN -que ya cuentan con wi-fi a bordo, y que pensé que qué bueno que no me había cargado la laptop si no ni siquiera hubiera leído la primera página del libro- leí el libro completo. Muy bueno, enganchador y me hace seguir diciendo que Saramago es un grande, y es que después de haber ganado el Nobel de Literatura, muchos pensarán que sus libros son tipo best-seller y por lo mismo, de hueva, pero no, aún recuerdo con gran cariño la vez que leí uno de sus primeros libros: Ensayo Sobre La Ceguera, y desde entonces no le he perdido la pista.
No me queda más que agradecer a Saramago por haberme devuelto la satisfacción de leer un libro, porque al final la sensación es de que se está leyendo algo que perdura más que un solo día.